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Los secretos de Salma Hayek

Debió batallar contra los prejucios de Hollyowood por ser latina y sexy pero nunca se dio por vencida. A sus 55 años, disfruta de la profesión y de la familia que formó con el magnate francés François-Henri Pinault

salma hayek

“Soy feminista porque muchas mujeres increíbles me han hecho quien soy hoy”. Salma Hayek siempre soñó con ser una actriz de cine, pero también siempre tuvo en claro que no sería a cualquier costo. Cuando nadie quería escuchar lo que tenía para decir ya que solo la veían como una bomba sexual con un acento sexy, ella decidió que era momento de armar su propia carrera. Sabía que no era un camino nada fácil, pero tenía que hacerlo por ella y por sus compañeras. Desafiando el racismo y la misoginia que imperó durante décadas en Hollywood, logró convertirse en unas las actrices latinas más exitosas del mundo del entretenimiento.

salma hayek

Nació en una familia mexicana rica y culta. Su padre era un ejecutivo petrolero que una vez se postuló para alcalde de su ciudad portuaria de Coatzacoalcos; su madre fue una cantante de ópera que financió un programa de música para niños pobres. En 1991, ya siendo una estrella de telenovelas en su país, se fue a vivir a un hotel en Los Ángeles para protagonizar las historias que imaginaba de niña.

El momento de Hayek en Hollywood llegó en 1995 cuando el director Robert Rodríguez la eligió junto a Antonio Banderas para “Desperado”. Desde entonces, la actriz ha protagonizado numerosos éxitos de taquilla y recibió una nominación al Oscar en 2002 por “Frida”. Acaba de estrenar la esperada película de Marvel “The Eternals” junto a Angelina Jolie y Kit Harington, y “La casa Gucci” con Lady Gaga, Al Pacino y Adam Driver. Nada mal para una actriz que nadie quería contratar y que cuando recién comenzaba, sin importarle lo que podía suceder con ella, se mostró fuerte ante la intimidación.

Fue madre de Valentina a los 41 años y se casó 18 meses después con el magnate francés François-Henri Pinault.

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Se describe a sí misma como una activista por las mujeres y una representante de la comunidad latina. Treinta años después de su llegada a Hollywood, a los 55, todavía está en el juego: “¡Y dijeron que no estaría trabajando después de los 35! jaja”.

Una estrella de telenovela desconocida en Hollywood

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Hija de una cantante de ópera y de un empresario de origen libanés, Salma creció en una familia devotamente católica en Veracuz y tuvo una educación privilegiada. A pesar de su dislexia, se graduó de la escuela secundaria a los 15 años y su padre la hizo esperar un año antes de poder ir a la universidad. Fue durante este período de tiempo que decidió convertirse en actriz. Pero pasarían un par de años más antes de que tuviera el coraje de seguir la actuación como carrera. Después de dos años de estudiar ciencias políticas y relaciones internacionales en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, abandonó finalmente los estudios para perseguir su amor por el cine.

Con su madre fue una conversación fácil, pero a su padre no le fue sencillo aceptar el nuevo camino que había tomado su hija. “Dije, ‘Dejo la universidad’. Y se volvió loco. Y me dijo: ‘No, vas a tomar clases de actuaciones y vas a seguir con tus estudios’”, contó la actriz a CBS News en 2018. Pese a la negativa inicial, su padre es ahora su gran fanático: “Nadie está más orgulloso de mi carrera que mi padre”.

Hayek se convirtió rápidamente en una gran estrella de televisión en México, comenzando con su papel de Fabiola Ramírez Anthony en “Un nuevo amanecer” en 1988. Luego pasó a protagonizar la telenovela “Teresa”, durante 125 episodios en 1989. Pero la televisión no era su gran pasión, y decidió mudarse a Los Ángeles para trabajar en el cine. “Mi sueño no era ser una estrella de telenovela. Mi sueño era hacer películas”, remarcó. “Así que ser un extra en una película estaba más cerca de mi sueño. Tenía una comprensión clara de lo que amaba. Y amaba las películas”.

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No sería hasta mitad de los años 90 que su vida daría un giro de 180 grados. Hayek estudió con Stella Adler a su llegada a los EEUU en 1991. Según una entrevista que concedió a Oprah Winfrey, sabía poco inglés, no tenía licencia de conducir y ni siquiera sabía que tenía que conseguir un agente, ya que la habían descubierto al azar en una calle de su país. Aún así, sabía que tenía que moverse para emprender su camino en Hollywood. “Quería hacer películas, y en ese momento en México, realmente no existía una industria cinematográfica”, le dijo a Oprah. “Entonces, ¿a dónde vas a hacer películas? Vas a la meca. También temía ser una muy mala actriz”. Si bien el público americano no sabía quién era Hayek a su llegada, ella ya contaba con el apoyo de sus fans latinos. Salma acudía a almuerzos de trabajo y era invisible para las personas importantes de la industria sentadas en el restaurante, pero luego salía a buscar su coche y los trabajadores se abalanzan hacia ella.

A los 25 años, descubrió que para los poderosos de Hollywood no era interesante. “Para conseguir un trabajo, debes tener un agente, pero para tener un agente, debes mostrarles un video de tus trabajos. Era tan ingenua que enviaba las cintas de mis telenovelas y elegía todas las escenas de llanto. Pensé que todo ese llanto realmente los impresionaría, pero la gente me miraba como si fuera un extraterrestre”, recordó.

Aunque ella está orgullosa de sus orígenes, su acento a veces ha sido una barrera en busca de oportunidades, según ha confesado. En declaraciones a la revista Vanity Fair, contó: “Hubo directores de estudios que me dijeron: ‘Podrías haber sido la estrella más grande de EEUU, pero naciste en el país equivocado. Nunca podrás ser una protagonista principal, porque no podemos correr el riesgo de que abras la boca y la gente piense en sus empleadas‘”.

Muchos actores lidian con el encasillamiento en Hollywood, y Salma no fue una excepción, perdiendo papeles debido tanto a su herencia latina como por su apariencia. Su belleza le terminó jugando en contra y empezó a tener trabajo como la sexy latina en películas de acción. En declaraciones a la revista Total Film el año pasado, la actriz contó que era común que los directores le dijeran que debía “hablar más rápido y tratar de sonar más tonta”.

Salma se convirtió en un símbolo sexual de la pantalla grande sin quererlo ni buscarlo. “Es bueno ser sexy, pero cuando eso es todo lo que pueden ver, no”, sentenció.´

Incluso cuando fue elegida para comedias románticas, Hayek todavía se sentía incómoda con la etiqueta de “bomba sexual”. En un momento, incluso se deprimió y pensó que eso nunca iba a cambiar. “Estoy embarazada y ni siquiera estoy desnuda en esa película, y todavía dicen que soy sexy“, le dijo a Oprah en una entrevista en 2003 en relación a “Un impulsivo y loco amor” (1997), película que coprotagonizó con Matthew Perry.

Cansada de la discriminación y de no poder dar su opinión, decidió poner en marcha una productora para proyectos para otras mujeres latinas. En 1999 lanzó su compañía audiovisual Ventanarosa, que lleva esa nombre por una ventana en la que se sentaba cuando era una niña soñadora desde la que miraba hacia el cielo e imaginaba historias. Lo hizo para marcar la diferencia. “Sería ridículo pensar que por ser latino no tienes lugar frente a la cámara a menos que seas un extra o un narcotraficante, o una empleada de limpieza o una prostituta. Y eso llevó mucho tiempo. Se necesitó mucha resistencia”.

Sexo y lágrimas con Antonio Banderas

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La actriz admitió que la pasó muy mal grabando las escenas de sexo con Antonio Banderas en “La balada del pistolero”, su película consagratoria. El director y productor de la película, Robert Rodríguez, se convirtió en un factor importante en los inicios de su carrera. Posteriormente, Rodríguez eligió a Hayek en otras dos películas, “Cuatro habitaciones” y “Del crepúsculo al amanecer”, la que sigue siendo uno de sus papeles más recordados.

Salma recuerda la escena íntima con su colega español como una de las experiencias más traumáticas que ha tenido que vivir dentro de la industria del cine. En una entrevista en el podcast “Armchair Expert”, la actriz contó que la escena de amor no estaba en el guion original, y solo se exigió cuando el estudio notó la química entre ellos.

Aunque el set estaba cerrado y Banderas fue muy respetuoso con su compañera, Hayek encontró toda la situación como una verdadera pesadilla. Salma contó con todo el apoyo de los involucrados, pero esto no impidió que las emociones la llevaran al borde del colapso. “Yo nunca había hecho algo de ese tipo así que cuando íbamos a empezar a grabar comencé a llorar. Me tomó ocho horas en lugar de una hora. Casi me despiden”, reveló la actriz a casi 25 años del estreno de una de las películas que la lanzaron al estrellato.

El drama no terminó ahí para Hayek, ya que también lo pasó mal cuando la película llegó a los cines. Cuando se proyectó la famosa escena la noche del entreno, la actriz se levantó de su butaca, salió de la sala y obligó a su familia a hacer lo mismo.

Salma también sufrió el acoso y abuso de poder de Harvey Weinstein mientras intentaba cumplir su sueño de llevar a la pantalla grande la historia de la artista mexicana Frida Khalo. Lo contó la propia actriz en un nota de opinión para The New York Times en 2017. “Lo único que él notaba era que no me veía sexy en la película. Me hizo dudar si siquiera era buena actriz pero nunca logró hacerme pensar que la película no merecía filmarse”, relató. “Me ofreció una opción si quería continuar. Me dejaría terminar el filme si acordaba tener una escena de sexo con otra mujer. Y demandó que hubiera desnudez total frontal”.

“Me quedó claro que nunca me dejaría terminar la película sin cumplirle su fantasía, de algún modo u otro. No había cómo negociar. Tuve que decir que sí (…) Estaba en el set ese día que íbamos a grabar la escena que pensaba iba a salvar la película cuando, por primera y última vez en mi carrera, me derrumbé. Mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente, me quedé sin aliento y comencé a llorar. No era porque iba a estar desnuda con otra mujer. Era porque iba a estar desnuda con otra mujer por Harvey Weinstein”, escribió en artículo para el periódico, en el que también dijo que creía que Weinstein nunca la abusó porque era amiga de personas como Robert Rodríguez, George Clooney y Quentin Tarantino.

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