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Seis miembros de una misma familia murieron de COVID-19 en tres semanas

Ocurrió en el condado de Palm Beach, en el sur de la península. Ninguno de ellos estaba vacunado

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La desconfianza a las vacunas contra el COVID-19 ha calado hondo en parte de la población de los Estados Unidos. Según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), el 63% de la población elegible se ha vacunado en el país. Es decir que hay un 37% de los mayores de 12 años que ha optado no inocularse pese a que no hay restricciones para hacerlo y que la disponibilidad es amplia.

Steve Wilson es el alcalde de la población rural Belle Glade, en Palm Beach, y fue uno de los primeros en colocarse la vacuna a modo de ejemplo para otros. Su esposa ha sido una gran activista en el tema de la vacunación, sin embargo no lograron convencer a varios miembros de su propia familiaTras el fallecimiento de seis de ellos a consecuencia del coronavirus en un período de solo tres semanas, hoy se arrepienten de no haber sido más agresivos a la hora de persuadirlos de que se vacunen.

La primer tragedia en la familia ocurrió a finales de agosto cuando un tío, Tyrone Moreland, de solo 48 años de edad, falleció por complicaciones de salud derivadas del virus del COVID-19.

A solo un día de su funeral, la abuela de la familia, de 89 años, Lillie Mae Dukes Moreland, tuvo que ser hospitalizada infectada con COVID-19. La señora, considerada la matriarca de la familia, falleció en menos de 24 horas.

En los siguientes días, tres primos de entre 40 y 50 años fallecieron también a consecuencia del virus. Un cuarto primo, de 44 años, Trentarian Moreland, murió una semana más tarde.

Quienes los sobrevivieron no ven ningún evento familiar como un posible foco de contagio masivo, sino que creen que cada uno se fue contagiando por su lado. Sin embargo hay un hecho que une a los seis casos: ninguno de ellos había querido vacunarse contra el COVID-19.

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Según recuerdan sus nietos, la matriarca de la familia había decidido no vacunarse porque su hermano, de 93 años, había estado internado tras ser inoculado. Los médicos aseguran que el hombre estaba contagiado de COVID-19 cuando se vacunó y eso lo llevó a tener síntomas fuertes. De todas maneras sobrevivió. Su hermana tomó esto como un mal precedente y no quiso colocarse la vacuna. Ella sí falleció.

La familia quiere que su historia sea contada para que no le pase a otros. Según los CDC, el nivel de nuevos contagios de COVID-19 en la Florida se ha desacelerado en la última semana, pero agosto fue el mes en el que se registraron más muertes a consecuencia del virus desde el comienzo de la pandemia en este estado.

Los expertos esperan que, como ocurrió el año pasado, después del pico en el verano, los casos empiecen a disminuir en Florida (y aumenten en otras regiones del país, que tienen inviernos más intensos). Pero con el final de año llegan las fiestas, y las consecuentes reuniones, que pueden volver a disparar el número de contagios poniendo en riesgo a miles de personas en la población que no tienen anticuerpos contra el COVID-19 porque han decidido no vacunarse.

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